La sonrisa de doña Perpetua
La Jornada, 08 de julio de 2008
¡Clic!, ¡clic!, ¡clic! suenan los obturadores de las cámaras fotográficas. Elba Esther sonríe. No cabe de gozo. Bromea con Felipe Calderón. Está en Los Pinos. Muestra al mundo que lo suyo va más allá de una alianza coyuntural, que es amiga del Presidente. Incluso, en un lapsus, está a punto de quitarle la silla al mandatario.